"40, 41, 42..." se escuchaba decir por 8 distintas ventanillas.
Luego de unos minutos se escucha: "70, 71 ,72..."
Esperaba a que sea mi turno, el número 92, para poder hacer todo el trámite para obtener la ciudadanía española, de repente dos personas entran al piso donde me encontraba, saliendo del ascensor, el cual no dejaba de bajar y subir constantemente.
Estas dos personas era una mujer tal vez de unos Cuarenta y tantos... y la otra una chica, para ser sincero, una adolescente, si así lo quieren ver... quien sabe su edad le daba desde Quince, hasta Dieciocho.
Lo más llamativo de esta chica era su gorro estilo "nieve" anaranjado que llevaba puesto en su cabeza, y su largo cabello rubio, bastante lacio, aunque algo rizado en las puntas. Admito que era una chica muy linda, muy atractiva, y su forma de vestir, y mas bien ELLA, lograron llamar mi atención al menos un largo rato, ni hablar su bufanda color marrón chocolate, y su campera verde militar. Con respecto a su piel, estaba algo colorada, por el mismo frío que invadió la ciudad de Buenos Aires, esa mañana, más bien eso le daba más aspecto de Albina, por lo que yo creo que hasta los rayos del Sol le hubiesen hecho bastante mal a alguien como ella.
No creo en esas cosas de "Amor a primera vista", pero si creo en que alguien puede "atraerme" de cierta forma, pero no enamorarme.
Sus ojos también de color verde, hacían totalmente juego con la vestimenta puesta, parecía que habían sido invadidos en alguna guerra, o algo similar, claro su cara indicaba que ella descendía de algún pariente Europeo, se notaba y bastante, por otra parte creo que sus ojos eran de esos que cambiaban a causa del clima, volviéndose por momentos un poco más grises, tirando a un azul tal vez.
Luego de su cartera, sacó un chicle, quien sabe que marca, quien sabe que gusto, solo sé que era color azul, medio morado, y que no dejaba de hacer globos y globos con él, como queriendo llamar la atención de alguien probablemente.
No sé, cuando quise caer en la triste y decepcionante realidad, ya era hora del número 92, mí número, el cual escondía varías cosas de mi vida, documentos, fotos, información de nacimiento, etc.
Solo sé que después de todo el tramite realizado, ella se quedó sentada en la misma silla, haciendo globos constantemente, y escuchando quien sabe que clase de música con sus auriculares.
La vi por última vez, giro su cabeza y me vió, sonrió, y luego siguió con su vida, como yo también con la mía, y un "¿Por qué te cruzaste en mi vida?" salió susurrando de mi boca...
Lo más llamativo de esta chica era su gorro estilo "nieve" anaranjado que llevaba puesto en su cabeza, y su largo cabello rubio, bastante lacio, aunque algo rizado en las puntas. Admito que era una chica muy linda, muy atractiva, y su forma de vestir, y mas bien ELLA, lograron llamar mi atención al menos un largo rato, ni hablar su bufanda color marrón chocolate, y su campera verde militar. Con respecto a su piel, estaba algo colorada, por el mismo frío que invadió la ciudad de Buenos Aires, esa mañana, más bien eso le daba más aspecto de Albina, por lo que yo creo que hasta los rayos del Sol le hubiesen hecho bastante mal a alguien como ella.
No creo en esas cosas de "Amor a primera vista", pero si creo en que alguien puede "atraerme" de cierta forma, pero no enamorarme.
Sus ojos también de color verde, hacían totalmente juego con la vestimenta puesta, parecía que habían sido invadidos en alguna guerra, o algo similar, claro su cara indicaba que ella descendía de algún pariente Europeo, se notaba y bastante, por otra parte creo que sus ojos eran de esos que cambiaban a causa del clima, volviéndose por momentos un poco más grises, tirando a un azul tal vez.
Luego de su cartera, sacó un chicle, quien sabe que marca, quien sabe que gusto, solo sé que era color azul, medio morado, y que no dejaba de hacer globos y globos con él, como queriendo llamar la atención de alguien probablemente.
No sé, cuando quise caer en la triste y decepcionante realidad, ya era hora del número 92, mí número, el cual escondía varías cosas de mi vida, documentos, fotos, información de nacimiento, etc.
Solo sé que después de todo el tramite realizado, ella se quedó sentada en la misma silla, haciendo globos constantemente, y escuchando quien sabe que clase de música con sus auriculares.
La vi por última vez, giro su cabeza y me vió, sonrió, y luego siguió con su vida, como yo también con la mía, y un "¿Por qué te cruzaste en mi vida?" salió susurrando de mi boca...