3 nov 2017

Viernes otra vez.

   Es viernes otra vez y la nostalgia persiste, no se va. El sol de un último día laboral se va escondiendo y yo, mirando por la ventana, intento dejar atrás ciertos pensamientos. Siempre que la nostalgia llega, intento beber café. No sólo me relaja, sino también me invita a reflexionar cosas que en otro contexto no pensaría.
   Desde mi adolescencia recuerdo haberle dado un valor especial al día viernes, aunque nunca supe bien el motivo. En aquel entonces (entiéndase en la "era flogger", de ahí data este contexto) el viernes significaba no hacer absolutamente nada después de clase, bueno... ir a terapia, pero ese es otro tema. Aunque, pensándolo bien, era fan de esos días, yo creo que por la terapia en si misma. Cuando sos niño/adolescente, la misma se basa (muchas veces, no siempre) en juegos de mesa y charlas que terminan en risas o una linda anécdota, aunque esto último depende, obviamente, de la vida de cada paciente.
  Con el tiempo fui creciendo, y los viernes de terapia terminaron, como así también el colegio. Con el egreso escolar sobre mi espalda y la universidad delante de mis ojos, veía venir una nueva perspectiva de los viernes. Era tan nueva esta perspectiva, que ya no tenía nada de especial. Honestamente, me encontraba muy ocupado durante toda la semana haciendo cosas de la universidad, así que todos los días, incluso el viernes, eran muy rutinarios, no encontraba nada de especial en ellos.
  Los años universitarios pasaron (¡Ojo! que todavía no finalicé mi carrera) y me enamoré. Enamorarse siempre tiene ese "no sé qué" que a todos nos vuelve un poco idiotas, ¿verdad? Pero lo cierto es que, a veces, creo que no fue casualidad haberle designado a esa persona el día viernes. Seguro no encontraba mejor cosa que hacer que destinar a la persona que más amaba (Y si. Si está conjugado en pasado es porque ya no es así, así que bien por mi) mi día preferido de la semana. Habíamos pasado de "viernes de café" a "viernes de vino" (y eso que lo detesto). Pero, como todo en la vida, tuvo un final y los llamados "viernes de amor", terminaron.
   Actualmente, me encuentro en una etapa de transición. Le temo mucho a los cierres de ciclo (recién este año me di cuenta de eso), aunque también me llenan de entusiasmo. Creo que es el propio concepto de "futuro" lo que me mantiene vivo o algo así. Es esa misma etapa de transición, la que me genera interrogantes.
   Como diría una vieja profesora de filosofía "lo importante es no dejar de hacerse preguntas". Y si, creo que hay mucho de cierto en esa frase. Me gusta hacerme preguntas, lástima que siempre intento buscarles respuestas. Y a veces, la respuesta ni siquiera llega por uno mismo, sino por alguien más. A veces, no llega hasta después de unos años. Es así, es la vida.
   Honestamente, si me lo preguntan, no sé qué valor atribuirle en la actualidad a los viernes, ¿importa eso? Buena pregunta. Lo que sí se es que, por alguna extraña razón siempre los dediqué/atribuí a determinadas personas. En castellano esto sería algo así como: "Estoy feliz no porque sea viernes, sino porque es hoy cuando te voy a ver. Hoy elijo verte, aunque no sepa bien porqué".
   Es viernes otra vez y el sol ya se escondió. Y la nostalgia persiste, no se va.

19 sept 2017

60 días.

   Siempre que pude tomé nota mental de las fechas importantes, los días que han pasado desde cierto acontecimiento, como así también los días que pueden faltar. Pero no, nunca agarré un calendario y empecé a tachar los días cual preso en su celda. No es mi estilo. Suelo mantenerlas en mente durante cierto tiempo. Por ejemplo: si hablamos de la muerte de una persona, podría decir: han pasado 2 meses, 6, 8, etc, pero al llegar al año ya no seguiría contando los meses. No tiene sentido y cansa. Además, a media que el tiempo avanza me suele dar la sensación de que el acontecimiento pierde fuerza, que ya no se siente igual. Palabras más, palabras menos se podría decir de que me estoy refiriendo al concepto de "superar".
   Lo de los 60 días viene porque el otro día mi terapeuta me hizo una pregunta que nadie me hizo durante los últimos dos meses: "¿Cómo estás sentimentalmente?", me cuestionó en voz baja y con la cabeza de lado. En ese momento, quedé mudo y muy pensativo. Suspiré, miré el piso, y con los ojos llorosos y una voz que temblaba por la inseguridad, contesté: "Decepcionado, desilusionado, desamparado y..." "y despechado", dijo el licenciado con mucha seguridad.
   Y no sé porqué, pero dicha pregunta me quedó haciendo eco en los oídos. Hoy, a 60 días de todo (a un mes de mi última entrada en este portal) veo las cosas de otra forma. No sé si más madura o inmadura, pero algo cambió. ¿Duele? Si, sigue doliendo. ¿Más que hace 60 días? No. Y no es tanto porque el tiempo lo haya "curado", sino porque en el medio uno se va enterado de ciertas cosas y le van cerrando otras. Para ser más explícito; el dolor, solo en este caso, son como los paradigmas o como las relaciones amorosas en sí mismas; ninguna relación es mejor que otra, simplemente son diferentes. El actual dolor no duele más que el de ayer, sino que duele distinto porque el motivo que lo ata es otro.
   A 60 días de una ruptura, puedo dejarte en claro, a vos, pequeño mentiroso, que las cosas las veo como las tendría que haber visto desde una primera instancia. Y si, desde el día uno decidí tomarme un plazo de dos meses para ver como decodificaba cada hecho, cada palabra, cada cosa que me fue dicha o que descubrí. También, puedo afirmar que mis sentidos no me fallaron, que la sensación no fue solo sensación en un determinado lapso, sino que también fue realidad. No estaba loco, no me lo contaron, "no lo soñé", recitó el Indio Solari en "Jijiji".
   Políticamente hablando, me llegué a sentir como Lilita Carrió cuando denunciaba cosas de la corrupción kirchnerista y la trataban de loca. Me encantó politizar tanto la cuestión que hasta la situé en su versión brasileña: Dilma Rousseff (yo), Lula Da Silva (vos) y Michel Temer (tu nuevo partner). ¿Tiempo de sobra? seguro que si, además de ganas de ponerle humor a la crisis sentimental.
   La gente se debe pensar que realmente estoy muy mal, pero no es tan así. Así fue en un principio. Con el pasar de las semanas, empecé a hacer bromas con la temática, porque no me quedaba otra más que reír. Y no, no me río ni de vos, ni del corrupto amoroso de "Temer", sino de la ironía e hipocresía de toda esta situación. Me río por no haber escuchado a tiempo a mi entorno.
   No estoy enojado, estoy despechado, estoy con un concepto tuyo que es más amargo que un fernet sin coca, o que ese mate amargo que nunca te animaste a probar.
   ¿Y la parte buena de estos 60 días? Bueno... podríamos decir que nueva gente ha llegado a mi vida. Ha llegado gente de España, amigos de amigos, una nueva futura pareja (pero todavía no quiero apresurarme, no vaya a ser cosa que en unos meses le esté dedicando una entrada a esta nueva persona), me voy de la Argentina, entre otras cosas.
Y si bien no todo tiempo pasado fue mejor, todo tiempo pasado SI me sirvió para tener mejores días a futuro. Para decir con quien si y con quien no y porqué. Sirvió para no ilusionarse y vivir el momento en cada uno de sus sentidos. Sirvió para cerrar una etapa (que Dios sabrá si en algún momento volverá). Sirvió para dejar la bronca y los porqué atrás. Ya no importa el porqué, como así tampoco importa que haya terminado teniendo razón (tenías razón, soy muy inteligente). Ya no importa si estás o no. Solo importa el HOY. Solo importo YO.




Que la hipocresía y la mentira vaguen en tu cabeza como el recuerdo de ese amor que no pude ser... Que los errores del pasado no regresen...
Que el día de mañana puedas entender esa llamada a media noche...

4 ago 2017

Y que hipocresía hay en la ciudad, amor...

   Eso es lo que me sale decir y pensar desde hace aproximadamente tres semanas. He tenido la palabra "hipócrita" en modo "loop" durante todo este tiempo, por lo que ya estoy bastante cansado. Y tengo más que en claro que vos sos consciente de lo que sos, como así también de aquello que pienso no solo de vos, sino de la decisión que recientemente tomaste. Ojo, no te equivoques, que esto no es odio, es bronca acumulada, son palabras y cosas que de alguna u otra forma siento que tengo que vomitar. Siendo totalmente honesto con vos, me hubiese encantado gritártelas en la cara, pero no tengo ganas de quedar como un loco o de ser recordado como tal. No me lo merezco.
   Recién, al revisar las últimas estadísticas de mi blog, me encontré con que varias personas habían leído mi última entrada, la cual titulé "Mi Amor" y que tengo que reconocer que es de mis favoritas, incluso aunque ahora esté redactando algo que tiene un tinte totalmente opuesto. ¿Qué loco no? Creo que no fui el único que pensó que la alegría duraría cuatro veces más de lo que duró en realidad.
   En estos últimos días fue que intenté hacer el ejercicio de encontrarte defectos, cosa que ya había intentado en otras ocasiones, solo que sin éxito alguno. En aquel entonces, veía todo con otros ojos y por mucho que lo intentara, simplemente no podía lograrlo. Como decía, me recosté sobre mi cama, cerré los ojos e intenté encontrarte algún defecto. Después de algunos minutos, dos palabras vinieron a mi cabeza: Hipócrita y Cagón. Al principio me sentí un poco mal por pensar en ambas palabras, no porque la cuestión sea grave, sino que me parecía que quizas no estaba siendo justo con vos (de hecho, a veces sigo pensando que no lo estoy siendo y me retracto) Pero lo cierto es que piense lo que piense, eso es lo primero que viene a mi mente (al menos en cuanto a algo negativo, ya que si hablamos de cosas buenas y positivas, tengo muchas flores para tirarte, quizás más de las que te mereces e incluso quizás más que las que te han regalado en el anonimato)
Como ya te expliqué, durante estos días estoy pasando por un proceso en el cual a veces te tengo mucha bronca, otras le tengo bronca a la situación, otras soy mas comprensible y otras intento pensar que simplemente merezco algo mejor y que esto es lo mejor que me pudo pasar (por más que muy en el fondo sepa que no hay nada positivo que pueda rescatar de tu decisión).
Y quiero que entiendas que mi posición es la que es debido a los pasos que di, debido al desgaste físico que esto me produjo, como así también mental. Y aún siendo consciente de todo ese desgaste, no me arrepiento de haberme arriesgado, siempre tuve la seguridad de que valía la pena, incluso hoy.    A mis sentimientos y a mi nos cuesta mucho entender como fuiste capaz de tirar nueves meses a la basura. Poné la excusa que quieras, llora lo que quieras, decí que no te entiendo e incluso que soy egoísta, pero es que es así... INJUSTO. Sé que parezco un chico de cinco años, que patalea porque no tiene lo que quiere, lo sé muy bien. Pero es que... ¿hermano, no te sirvió de nada el esfuerzo que yo hice? ¿No te sirvió siquiera de ejemplo? ¿Nadie de tu entorno te dijo: "Che, pensá dos minutos lo que vas a hacer porque estás dejando que el miedo y la inseguridad se lleven algo que ahora mismo está en su mejor momento."? ¿Nadie te hizo recapacitar antes? Entiendo que no quieras ocultarme en tu álbum de Instagram, que quieras mostrarme al mundo y esas cosas. Yo también quiero. Yo también quiero que no tengas que vivir ocultando ciertas cosas, yo también quiero que puedas vivir en paz y sin paranoia. Alguna vez estuve en tu lugar y le rompí el corazón a más de una persona, con la única diferencia que yo no me puse en pareja con nadie, ni creí que me llevaba el mundo por delante antes de tiempo. Cuando me subí a este barco con vos supe que tarde o temprano iba a tener que enfrentar a ciertas personas, pero que la seguridad de haberte dicho "Si" a algo tan lindo como es estar en pareja, no tenía vuelta atrás. No puedo culparte por estar viviendo lo que un joven en sus veintes tiene que vivir, cuando vos ya estás más cerca de los treinta que de la segunda década de vida. Da bronca porque a veces me pregunto ¿por qué tengo que ser yo quien tiene que esperar todo este tiempo? ¿por qué? ¿por qué no le tocó a otro? Lo peor es que puede que en un futuro haya otro y ese otro no tenga que esperar ni sufrir lo que estoy viviendo ahora. No creo que alguien que empezó siendo un cagón y poco a poco fue tomando coraje merezca esto.
   Amén de querer vomitarte muchas cosas a la cara, también quisiera abrazarte y acompañarte desde mi lugar. Sé que esto te lo he dicho millones de veces, pero nunca está demás repetirlo. Y, como siempre, te entrará por un oído y te saldrá por el otro. Vas a enfrentar todo solo y no vas a tomar un solo consejo que te de la gente. Ahí encontré otra cosa que me enferma de vos.
   Me encuentro en una esquina de Buenos Aires muy cercana al Abasto. Me acerco a un restaurante de comida brasileña y pido lo primero que se me viene a la mente. Mientras espero a que un milagro ocurra, veo el cielo despejado de un viernes al mediodía y le susurro al aire: "qué hipocresía hay en la ciudad, amor..."

7 may 2017

Mi amor.

   Hay veces en la vida en las que no sabés porqué ocurren las cosas, pero ocurren. Y la historia que hoy les vengo a contar es una de las más importantes que he vivido en mis 22 (casi 23) años de vida. He crecido con historias de amor convencionales, confusas, apocalípticas, enfermizas, de esas que no te dejan respirar, pero también, ha habido de las buenas. Hoy, les puedo asegurar que no soy ni la sombra de lo que fui con 18 años, ¿y saben qué? no puedo estar más orgulloso de ello. Creo, honestamente, que tratamos el amor como algo de este mundo, algo que a veces desvalorizamos y reducimos a un simple "te quiero", pero... ¿y si es algo más? Hace mucho decidí que el miedo es para cobardes. Me refiero a ese miedo profundo y oscuro, que no te deja ser feliz, ese que a veces te presiona fuerte el pecho, te indigna, te hace llorar y ayuda a que te replantees cosas que no deberías pensar ni por un solo segundo, ese que a veces me ha hecho colapsar y arruinarlo todo. Si, ese miedo al que dirán, que no te permite ser feliz, ese que no te permite decirle "me gustas" a la persona que sabés que debe saberlo, ese que reprime algo tan lindo como es el sentimiento de amar.
    Aquel día sentí que nuestras vidas ya se conocían. Esas miradas, que venían desde lo más profundo, no eran de este mundo. Ahora, no compartimos el mismo camino, tenemos dos que se complementan, que se entrecruzan y que darán paso a la siguiente vida, en la que estoy seguro que volveremos a encontrarnos.

16 abr 2017

Una pascua en "familia".

Desde que tengo uso de razón, mi familia y yo (por "familia" entiéndase mamá, papá y hermana) hemos pasado las Pascuas en nuestro pequeño, pero no tan pequeño, departamento. En otras oportunidades la hemos pasado en casa de mis abuelos, en Córdoba (recordemos que quien escribe es nacido en Córdoba, pero ha vivido toda su vida en el Conurbano Bonaerense). De chico no solía disfrutar esta fecha porque lo que se almorzaba y cenaba en el jueves y viernes santo SIEMPRE era un problema para este servidor. "Mamá, ya te dije que no me gusta el pescado porque me atraganto con las espinas!", solía gritar en esos días. Sin embargo, con el tiempo fui creciendo y ciertas costumbres que mi familia llevaba adelante fueron cambiando poco a poco. Por costumbres me refiero a volverse muy exigentes con el tema de no comer carne, jamón, ni cualquiera de sus derivados. Incluso, recuerdo que hasta ibamos a misa y los domingos de Pascua siempre era toda una ceremonia bastante importante, dónde claramente me querían hacer entender que lo importante no eran los huevitos de chocolate, ni los juguetes que un producto pudiera traer dentro. La "magia" de esos días estaba en la unión de la familia y los amigos. Ojo, sé que ese discurso se lo saben todos, pero realmente no le di la importancia que merecía hasta este año. Supongo que se estarán preguntando porqué, ¿verdad? Bueno, lo cierto es que este año (más precisamente anoche, 15/04/17) tuve la oportunidad de compartir, por primera vez, unas pascuas con amigos (o más bien, amigos de mi actual pareja)- ¿Y saben algo? ¡Fue genial!
Y ustedes se preguntaran qué tiene de genial compartir dichas fechas con amigos, ¿no? Desde mi perspectiva, lo que celebro no es tanto el estar con amigos, sino que esos amigos o esa gente logren cumplir el rol de familia a su manera. Obvio, si estás lejos de casa y tus padres no están con vos, siempre vas a sentir que te falta algo, pero muchas veces, aunque cueste creerlo, los amigos logran cumplir muy bien el papel de "familia", ya ni siquiera de padres, sino de sujetos unidos y organizados con el fin de acompañarse los unos a los otros.
Quienes me conocen saben que soy hipersensible (y más sensible y llorón estoy en estos últimos días) y que cuando la gente me demuestra cariño, me abraza y me contiene (sin siquiera haberlo pedido) tarde o temprano me quieb... bueno, si... ME QUIEBRO, CARAJO! (y si, me quebré al escribir esa última frase). El tema de mi "Hipersensibilidad" creo que lo dejaremos para otro capítulo de esta bitácora, ahora no es el momento de discutir eso.
Volviendo a mi descargo, siento que cuando la felicidad y la buena onda de la gente es real, me emociona. A veces, me pregunto si será que en mi circulo de amistades eso no se ve, si mi gente es muy fría o yo soy un hielo con ellos. No quiero que me vean como una persona débil, que llora porque quiere o porque algo en su vida anda mal. Nada en mi vida anda mal y las Pascuas me lo han dejado más que claro. No lloro de tristeza, ni por ausencia, lloro por sentirme querido. ¿Falta de amor? no, no lo creo. Yo lo llamaría... "reconocimiento de amor". Reconocer y aceptar que el amor es mutuo y es verdadero, eso me hace bien. Quizás, esté relacionado con viejas amistades que con el tiempo me decepcionaron, amores con los que no hubo suficiente química y pasos que en el pasado no me animé a dar. Por eso, quiero agradecerte a vos y a tu gente eso, la compañía y que me hayan abierto, otra vez, las puertas de tu casa. Eso tiene mucho valor para mi, aunque Dios sabrá porqué.



Hoy, estoy sentado en la enorme silla de mi cuarto. Tan enorme que la cabeza me queda a mitad del respaldo, pero me gusta sentirme "jefe" de mi oficina, de mi espacio. Mientras escribo, reflexiono, pienso, sonrío, lloro, largo una carcajada al aire y vuelvo a soñar.
Sé que a la persona que amo se lo he dicho un millón, seguro no debe querer escuchar más salir de mi boca la frase "gracias por todo lo que haces por mi". Pero si, soy así... extremadamente agradecido, educado, tímido, resguardado, pero amo, siempre amo y amo a mi manera. Esta es mi forma, con las palabras, con las lagrimas que caen sobre el teclado con el cual estoy redactando esto. Ese es el camino que encuentro para expresar lo que tengo bien adentro, en el pecho, eso que con acciones a veces no me animo a hacer. Si, amén de ser muy respetuoso, también soy muy empático (demasiado, diría yo) y a veces no abrazo o no beso por miedo a ser pesado. Irónicamente, quizás sea pesado con las palabras, no lo niego. Soy dulce y pesado con mis palabras, igual que un huevito de Pascua, y amargo y ácido en mis acciones, como ese vino tinto que todavía sobra en mi copa, pero que se mantiene en la comisura de tus labios, esos que todavía piden a gritos ser besados.






23 mar 2017

Eso es lo que me mantiene vivo.

Siempre que tengo que pensar, sacar conclusiones o analizar una situación, lo hago acostado en mi cama, mirando el techo o, de lo contrario, me siento en mi silla estilo "jefe", con una copa de agua en la mano y canciones de LODVG de fondo. En este caso, me encuentro hace 4 horas tirado en la cama, girado hacia el lado de la ventana, viendo como el sol minuto a minuto va bajando hacia el horizonte. Temas como "Aquella Ingrata", "Flores en la Orilla" o "Apareces Tú" suenan de fondo. Y lo único que retumba en mi cabeza es un constante "¿por qué?". ¿Por qué te hago esto? ¿Por qué elijo que el miedo me gane y creas que todo es una mentira? Si yo no soy así, ¿qué me pasa?. Buscando muy en mi interior, descubro que la inseguridad puede ser gran responsable de mis mentiras.

La gente siempre dicen que el miedo paraliza, pero es que no saben lo que me paraliza a mi cuando siento indignación y tristeza por estar diciendo la verdad y no poder ser creíble. Me indigna mucho tener que dejar todo a un "creer o reventar", porque no estamos hablando ni de fantasmas, ni de ovnis, ni de la vida de algún boludo con los pies en el aire que cree que vino a este mundo por algo espacio. Muy por el contrario, estamos hablando de mi, ése tipo que juró (en más de una oportunidad) solemnemente que mis intenciones SI eran buenas. Si, mi conciencia está tranquila porque sabe que no miente, al menos no esta vez, sabe que va de frente y no se esconde, no en esta ocasión.

A las canciones que suenan de fondo, las acompañan lágrimas que anuncian conclusiones, que sienten culpa por lastimar a quien no lo merece. Voces de fondo se hacen presentes en mi cabeza, pero prefiero no oírlas, no presiento que me quieran llevar al puerto que deseo. Por momentos, entre lágrima y lágrima, me quedo dormido y sueño con poder decirte las cosas más bonitas y grandiosas que sé que nunca antes a nadie le pude expresar. Aprendí a sacarme la vergüenza y timidez a los golpes, porque por éstas dos últimas me he perdido de importantes oportunidades, ¡No vaya a ser cosa que me pierda de conocerte, che!

El sol ya empieza a caer, otro día por fin se va y en mi cabeza solo laten las ganas de volverte a ver, de sentir que todo va a estar bien y que es posible, de otra vez verte sonreír como aquella vez, la primera. Con la noche ya asomándose por mi ventana, lo único que me mantiene vivo es eso, la esperanza y el optimismo. ¿Esperanza y optimismo? Si, aquello que vos siempre me brindaste; que mañana va a estar todo bien, mañana ya no va a doler...

18 feb 2017

Se me cayó una lágrima.

~ El siguiente escrito no tiene el objetivo de querer dar lastima, que sientan pena por quien escribe o cualquier cosa que se le parezca. Lo que leerán a continuación tiene como única finalidad la reflexión, de eso se trata este espacio, de pensar y reflexionar. Espero sea de su agrado. ~


No todo el mundo que me conoce sabe esto de mi. Siempre fue algo que me acompaño, casi desde que tengo memoria. Estoy hablando de la pequeña, pero a veces importante, falta de fuerza en mi brazo derecho. Para que todos entiendan un poco más, nací con una "monoparesia" leve del lado derecho del cuerpo, aunque algunos médicos prefieren llamarlo de "hemiparesia" (mitad del cuerpo paralizado, ya sea lado izquierdo o derecho). Este tema, si bien fue leve, me afectó bastante psíquicamente hablando, ya que siempre ayudó a que fuera un tipo con baja autoestima. Y nada es porque sí... todavía, habiendo pasado como 15 años, puedo recordar las vocecitas de algunos compañeros de la primaria riéndose por no poder estirar mi brazo correctamente, por tener movimientos brutos o poco normales con mi mano derecha, por no ser lo que el colegio esperaba de un nene de 6 años. Escuché todo tipo de burlas y cargadas, me imitaban, creían que llevaba el brazo así (como doblado, sin estirar demasiado) por una supuesta homosexualidad (que NADA tiene que ver, pero que son claras cargadas de la infancia/adolescencia). Además, tengamos en cuenta que toda mi vida fui a un colegio de rugbiers, dónde siempre era más capo o piola quien mejor jugaba dicho deporte o quien más machito era). Claro está que por mi problema en el brazo, eso me dificultaba un poco a la hora de hacer educación física. Podía hacer absolutamente todo; desde saltar y correr hasta nadar y jugar al fútbol. Sin embargo, si me dificultaba un poco para jugar deportes como handball o vóley. También recuerdo que, ya en plena adolescencia, las burlas no eran tan frecuentes, pero sí mi frustración por no poder jugar como quisiera, como lo hacía el resto. Lloré mucho, tanto por dentro como por fuera. Incluso, ahora que me encuentro escribiendo y haciendo el esfuerzo de recordar, también lloro.
Los años pasaron, egresé del colegio, comencé a estudiar Comunicación Social en la universidad y entré en un mundo mucho más serio y maduro. Desde hace años, el problema que me acompaña de nacimiento dejó de ser realmente un problema. Si, es algo que a veces jode, que está ahí, pero que no me impide vivir. Y, al entrar en este nuevo mundo más "serio y maduro", creí que las referencias y preguntas con respecto a ese problema terminarían. (Aclaro que durante la infancia y adolescencia hice mucha terapia ocupacional y eso me ayudo a que hoy casi ni se note mi monoparesia).
Como iba diciendo, al empezar la facultad creí que las referencias a ese problema se habían terminado, pero no fue así. Con aproximadamente 19 años sobre la espalda, empecé a tener citas y salidas como le ocurre a todo el mundo. Solo una vez tuve un problema con una persona (desde ahora la llamaremos "X", para no comprometerla) que no estuvo dispuesta a seguir conociéndome porque le incomodaba lo que me ocurría en el brazo. ¿Creen que lloré por eso? No, realmente no pude hacer otra cosa más que reír irónicamente y esperar algo mejor para mi.
Pasaron los años, algunas personas de por medio, pero con casi ninguna hablé del asunto, ya que nadie (creo) lo notaba. El tiempo siguió pasando, hasta que conocí a alguien que estudia medicina y me pareció interesante comentarle lo que me ocurría. En ese momento, me sentí nervioso y con mucho miedo porque pensé que se iba a alejar, así como "X" lo había hecho. Afortunadamente, no solo no fue así, sino que además, por su amor a la medicina, demostró mucho interés en lo que me pasaba. Por primera vez me había sentido querido y escuchado, dos cosas que hasta entonces eran desconocidas. A todo esto, le siguieron meses y meses de salidas y encuentros, hasta que hace poco retomamos el tema. Nuevamente, demostró interés en lo que me pasaba y quiso ir un poco más allá. No sé como desembocamos en ese tema, pero sí puedo recordar una sonrisa en su cara al decirme "Juan, siempre te voy a querer. No importa el problema en tu brazo, importa quien sos. Más allá de todo lo que te pasa, tenés la habilidad de hacerme feliz, eso SI es importante". Esa frase todavía me sigue haciendo eco en la cabeza. Esa noche llegué a casa casi pegándome el amanecer en la cara. Esa noche una lágrima cayó de mi ojo izquierdo, fue de felicidad. Esa noche me fui a dormir con los rayos del sol pegándome en el hemisferio derecho del cuerpo.

14 feb 2017

Con vos siempre es 14 de febrero.

Hoy estoy acá para contemplar tu belleza, tu alma y todo aquello que de alguna u otra forma te hace ser quien sos, una persona única en este mundo. Me invitás a pasar un rato en tu cuarto, bajás la persiana, te acostás, hablás con los tuyos por celular, me das algún que otro beso, cada tanto me comentas algo bonito que hiciste y, cuando el cansancio aterriza en tus ojos, me invitas a dormir un ratito. Aunque sea una hora, unos minutos, hasta que la alarma de las 4 de la mañana decida sonar. Por los nervios y ansiedad, no siempre logro dormir bien. A veces, paso gran parte de ese rato preguntándome qué será de nosotros el día de mañana, como nos recibirá el día, que cosas van a acontecer o si solo va a ser una noche más del montón. Entro en la habitación, oigo tu respiración y los latidos de tu corazón... vas despertando ya, buscás en mi mitad y me encontrás esperando en un rincón. Y es que no podés imaginar cuánto adoro verte dormir, cuánto adoro fantasear con una posible vida juntos o con un amor no tan reprimido.
Cada encuentro por lo general es parecido, pero siempre hay algún detalle que hace que el más nuevo sea mejor que el anterior, o al menos esa es la sensación que me da. Me gusta sentir que en tu habitación el tiempo no corre, bueno... en realidad va demasiado rápido, pero siempre me gusta sentir que nos quedan cinco minutitos más de disfrute.
Desde chico me han dicho que el 14 de febrero había que darle importancia porque era un día donde el novio tenía que estar para su pareja, darle regalos y hacer cosas de pareja. Sin embargo, hoy entendí que nada de eso es necesario, que a veces el cariño, el abrazo, el prestarte mi oreja, ese... ese es el mejor regalo que te puedo dar. El mejor regalo que te quiero dar hoy es demostrarte que ya no hay miedo, que hay retos asumidos y las ganas de retroceder y dar marcha atrás a eso que yo llamo "felicidad" son casi nulas. Hoy quiero mirar tus ojos color miel y decirte a la cara que no necesito absolutamente nada. No quiero dar ni recibir nada, no lo necesito. Me siento muy orgulloso de poder contemplar tu mirada, tu forma de observarme y saber que con vos siempre es 14 de febrero, siempre es el día de los enamorados. Feliz día a vos, que haces mi vida un poquito más divertida cada día, a vos que me dedicas varios minutos y momentos, a vos que te destacas por ser siempre vos no solo en días comerciales como hoy, sino cada día del calendario. Te amo ~

7 ene 2017

No tenemos prisa.

   Durante los últimos años siempre me sentí con la vida sobre la espalda. Nunca entendí bien porqué, pero ahí estaba, molestándome. Supongo que veo mi vida pasar tan rápido que no me pierdo de nada, pero al mismo tiempo me pierdo de todo. Siento que todo se resume en autos andando por autopistas, fogonazos que duran mili segundos y exigencias que los años me demandan.
   Todo parece quedar más claro cuando me agarras de los hombros, me sacudís y me decís "¡Pará! Juan, vivamos el hoy, para el futuro falta mucho." Y si... falta tanto para ello que a mi me gusta decir que el futuro no existe, que lo único que tenemos es el presente y que el pasado existe en la medida en la que nosotros lo permitamos. Soy fanático en acortar tiempos, en resumir mis relaciones en unos pocos meses, esquivar situaciones que sé que no voy a poder asumir y descansar en mi zona de confort. Sé que soy todo y mucho más y... ¿sabés qué? Te pido perdón. Si, perdón por acelerar lo que no hay que acelerar, por aclarar las cosas más temprano de lo debido, por hacer futurismo no sólo con mi vida, sino también con la tuya. Somos mucho más que eso, que aquello que vendrá. Si, hoy estás acá, pero mañana yo no sé dónde voy a estar, porque ya te expliqué que soy un tanto desequilibrado y torpe a la hora de tomar decisiones. Me pienso demasiado cada paso que intento dar con tal de no perjudicarnos. Dejemos de pensar tanto, por favor. Si, dejemos de pensar, de lo contrario vamos a morir del miedo a ser espontáneos. Si, seamos espontáneos... ¿sabés por qué? Porque después de todo no tenemos prisa, tenemos ansias de conocernos. Tenemos todo el verano por delante, un ventoso otoño, un invierno abrazador y una segunda primavera. Que el presente sirva para eso, para vivir, disfrutar y gozar de tu compañía. No importa que el resto diga que el tiempo es oro. ¿Para qué quiero eso? El oro más preciado lo he descubierto y me dio lo más importante... tu tiempo. Caminemos y parémonos en los lugares que creamos necesarios. Después de todo... no tenemos tanta prisa, mi amor.

24 ene 2016

Espejados

   La soledad te encuentra, una vez más. La bronca y decepción vuelven a ganar. Crees que estás sóla en esto, pero en realidad no es así. Te quedas tirada en una cama, rodeada de espejos, espejos que reflejan tu desnudo cuerpo, pero nada es suficiente. La decepción gana la pulseada, debido a que aquello que te habías idealizado de él estaba errado. Nada es como lo esperabas, de ahí el origen de la problemática. Te crees victoriosa, pero lejos estás de eso. La tristeza de recordar se hace presente en vos, al igual que en mi. Y con una horrible comparación de ex novios terminamos rompiendo lo construido durante nuestro corto recorrido.
   Y es que si... el recorrido fue corto, pero que valió la pena, estoy convencido, así fue.
El tiempo en la habitación se termina, al igual que tu paciencia. Pero ahí estas vos, sentada en el borde de la cama, cubierta con sabanas blancas, llorando y llorando por tanta frustración junta.
   Los minutos pasan, pero el tiempo te da igual, lo ignorás, por lo que preferís hundirte en recuerdos; de esos que no dejaron nada bueno, que sólo alimentan la angustia. Y yo, sin saber que hacer, abandono la escena, dejando ahogarte en tu propia pena y preguntándote mil veces: "¿por qué otra vez me pasa esto?" .Y es así como llegamos a un desenlace injusto, envuelta en sabanas ya húmedas por las lágrimas, rodeada de oscuridad, acompañada de espejos, espejos que ahora sólo hacen reflejo de vos, porque yo... yo ya me fui.

12 sept 2015

La tristeza de recordar.

La tristeza se hace parte de vos una noche más. Ni la música que tocan en el bar al que vas siempre, te saca de esa nebulosa. Nada va bien. Pateás piedritas de camino a casa, mientras llevas tus manos en los bolsillos de ese abrigo que te agrada llevar puesto los días de lluvia. Te sentás bajo el techo de un edificio que solías visitar con tu prometida, aquella con la que dedicabas tardes y tardes enteras, abandonando incluso tu profesión, la de escribir. Claro, llevas meses sin hacerlo, porque la falta de experiencia te deja con la mente en blanco, sin ideas concisas, de esas que se consiguen al grito de "¡Eureka!". Y de repente, muchos recuerdos de mierda se hacen presentes en tu cabeza. La noche del smoking y los vestidos de colores, esa que es tu trauma y el de ella. La torta que parece de casamiento, pero que cumple solo quince y se decora también de blanco y rosado adolescente. El conocer a tus suegros, a los amigos de ellos, a la bisabuela y a su dentadura, que podrida está de tanto uso. El baile árabe que tanto deteste, como así también tener que ir vestido como los machistas de esa horrible, pero respetuosa religión, ¡Dios! El amanecer que no llegaba nunca y ese reloj que no hacía más que quedarse instalado en la madrugada. La incomodidad representada en una noche, sin más preámbulos. Y vos, tan tímida, pero siempre pícara lo arreglabas todo con un "sé que te divertiste, no me mientas". Y yo, con esta cara de nada, lo único que sé es que la lluvia no para, las lagrimas tampoco y la bronca del recuerdo, menos que menos. Pero como siempre, resultas ser inolvidable y convertís a este diluvio en una noche tan bonita y tan triste como vos.

17 mar 2015

De Internet Explorer a "Spartan".

   El navegador predeterminado de Microsoft, Internet Explorer, tiene los días contados, y miles de usuarios debaten en las diferentes redes sociales lo que se aproxima en los siguientes meses, Spartan.

   La compañía de Bill Gates decidió dar un paso al costado con Internet Explorer y poner en marcha un nuevo Web Browser, "Spartan", que vendrá incorporado en Windows 10, actualización que saldrá en el próximo otoño del hemisferio norte y que estará disponible en la store para todos los usuarios de Windows 8.1.
   Spartan promete nuevas herramientas, como por ejemplo la posibilidad de tomar una imagen de la página que se está viendo en el momento y hacer anotaciones sobre ésta para luego compartirla con tus amigos en diferentes sitios web. Si bien por el momento no hay mucha información, este nuevo software promete mejorar su interfaz ampliamente, como así también su velocidad, cosa que gran cantidad de usuarios pueden aprovechar desde hace tiempo en los navegadores Google Chrome y Mozilla Firefox.
   Chris Capossela, director de Marketing de Microsoft, certificó su fin durante una conferencia de la firma. Con respecto a las empresas aseguró que "serán la excepción del mercado" y que "se matendrá sólo si las compañías lo piden y siempre que argumenten motivos de compatibilidad que impidan el normal funcionamiento de la agencia."
  Quienes usan Internet desde los '90 o comienzos del siglo XXI, saben que Explorer, principalmente en su versión 6, significó una puerta de oportunidades al mundo del HTML y la edición de páginas web en general. En ese entonces, no podíamos fiarnos de navegadores recién salidos del horno, como lo era Mozilla Firefox. Y ni hablar de la no existencia de Chrome en ese entonces, o de lo poco que se hablaba de "Safari", navegador del sistema operativo Mac.
  Como fanático que soy de los navegadores competidores de Explorer, (y dejando lo periodístico de lado), no creo que "Spartan" signifique un cambio importante en lo que ya conocemos del navegador de Bill Gates. Si bien el cambio promete ser grande, para lo que hoy conocemos de Explorer, si que es cierto que no hay ninguna herramienta que actualmente no podamos encontrar en sus adversarios.
   No voy a decir qué navegador es mejor, porque no solo odio tener que contestar a esa pregunta, sino que tampoco creo que exista "el mejor navegador del mundo".
   Si sos tan geek como yo, es muy probable que seas de los primeros en testear Spartan, comparar su velocidad junto a otros browsers y decidir si te quedas con él o no.
   Microfost viene prometiendo grandes cambios para este 2015, así que esperemos que no quede en eso, en una promesa.

18 feb 2015

#18F - Mi reflexión.

Si no sos argentino o argentina tal vez no vayas a entender lo que esto significó para muchos argentinos, o al menos para mi. Desde el vamos no pienso politizar la cuestión, este espacio no es así y no va a serlo, tranquilos. Así que si te vas a sentir molesto desde el vamos por ello, te invito a hacer click en la crucecita roja de tu navegador de Internet.

   Hoy, 18/02/14, se cumplió el primer mes de la muerte del fiscal Nisman, y desde distintos sectores del país (también en embajadas argentinas de otros países) se marchó con el objetivo de pedir JUSTICIA.
   Ahora bien, podemos estar de acuerdo en que esta fue una marcha formada por fiscales acusados de un montón de cosas graves, pueden llegar a tener un pasado que los defenestra totalmente e incluso que la marcha era un tanto opositora al gobierno, ¿no? Independientemente de tu ideología política, de la visión del mundo que tengas y de demás factores es importante destacar que en toda esta movilización no hubo heridos, ni paso nada grave (algunos medios de comunicación informaron que un periodista de la "TV Pública" fue agredido, de ser así, lo repudio), es decir se logró respetar la consigna principal, que era el silencio. ¿Y saben una cosa? me alegra que se haya respondido correctamente a esa idea, porque... de alguna forma u otra se demostró que se puede hacer justicia por lo que uno quiere sin causar problemas, ni perjudicar a otros. Esa es la llave de la democracia (algunos graciosos dicen que vivimos en una "DiKtadura" porque los medios y cierto sector del gobierno tienden de alguna forma hegemonizar todo), la libertad de expresión y el respeto por la opinión del otro.
   Dando una opinión más personal, hoy cuando marché desde la "Plaza Brown", ubicada muy cerca de mi casa, no pensé en el pasado de esos fiscales, ni en la cuestión política que envuelve inevitablemente al gobierno. Pensé en que marchaba para que se haga justicia sobre la muerte de una persona, que a un mes de su muerte no se sabe quién lo mató o si se suicidó. Dimos vueltas al rededor de un monumento cantando el himno, aplaudimos y cada ciertos minutos se gritó "Nisman Presente". La única reflexión que quiero dejar es que si bien podrás estar de acuerdo con esta marcha que se hizo, o no, hay algo que SI nos va a mantener unidos y es el concepto de ser argentino (o ser del país que seas), ya que vos sos de tu país hasta el final estés en la parte que estés del mundo. Lo que tenemos en común es Nuestro país y eso siempre nos va a mantener unidos. A vos que pensas distinto, te quiero dar un abrazo y decirte que me encanta que pienses de otra forma. Disfrutemos de estar en Democracia, de poder ejercer nuestra propia opinión y sobretodo respetar la opinión de quien piensa distinto, porque por mucho que nos pueda irritar esa opinión, esa persona tiene sus motivos para pensar como piensa, nada es porque si.
¡Viva la libertad de expresión, la democracia y la PATRIA!

8 ene 2015

#JeSuisCharlie

  Si bien no suelo hacer uso de este espacio para hablar de política y cosas relacionadas con el mundo de ladrones que nos rodea, esta vez me gustaría hacer una gran, gran, GRAN excepción.
     Como sabrán, ayer, 7 de enero, la ciudad de París, Francia, sufrió un atentado terrorista, que dejó al menos 12 muertos y tres heridos de gravedad. Más allá del hecho, (acá no estoy para dar la noticia. Si desean más información, Google es su amigo) hoy vengo a pedirles a todos aquellos fanáticos de las caricaturas, del arte, de la escritura, de la libertad de expresión, que por favor no se rindan. No dejen de hacer lo que más aman, solo porque ocurrió esto. Si, es cierto, hay una cuestión musulmán de por medio, y todos sabemos como son las personas pertenecientes a dicha religión. No podemos pedir que se retracten de eso, porque no solo no serviría de nada, sino que además, ellos no lo entenderían. No sé si hay que eliminarlos del país, del mundo o de lo que sea, pero creo que lo principal es no hacerse para atrás. Tenemos que entender que es humor negro (aunque francamente no es mi estilo preferido), por lo que hay gente que disfruta de eso. Grandes ejemplos son Los "Simpsons" y "South Park".
     Desde acá repudio totalmente lo ocurrido en el pueblo francés. Lo único que rescato es como la gente se unió por una misma causa, si, la gente, porque fue una movida mundial, #JeSuisCharlie, no fue solo un trending topic en Twitter, fue mucho más que eso, fue la voz de un pueblo, de varios países que no toleran acciones de este tipo.
     Leí por ahí, en Internet, algo que decía así: "Se ha puesto tan serio el mundo que el humor es una profesión de riesgo." Me gustaría corregir esa cita por algo así como: "ser humano se ha convertido en una profesión de riesgo". No hace falta ser artista, periodista o escritor para dar un punto de vista, emitir una opinión, hace falta ser humano, tener una idea, un concepto de algo. Hoy atacó al humor, mañana atacará a otra cosa. Lo importante acá es no dejar de escribir, que el miedo no invada, y por sobre todas las cosas, demostrar que todavía existe la libertad de prensa. A seguir escribiendo y dibujando, que el arte no se hace solo, mucho menos el humor.
Hoy todos tenemos que estar más unidos que nunca. Hoy todos somos Charlie Hebdo.

26 nov 2014

Escondido estoy mejor.

Veo todo oscuro, no logro distinguir entre blanco y negro. Lo blanco hace a la luz, y lo negro solo forma parte de donde estoy, de la nada misma. Me pregunto a mi mismo por qué estoy ahí, pero no encuentro respuesta alguna. Tal vez sea porque me siento cómodo, pensé. Más que cómodo, seguro, porque sé que nadie sabe que estoy ahí, nadie me buscaría ahí, nadie daría un paso adelante a lo desconocido, ni siquiera yo lo haría, porque esto no es más que algo que yo veo, y ese algo no es más que la nada misma, donde ni ella me entiende a mi, ni yo a ella, simplemente nos observamos mutuamente, mientras miles de telas rodean la estructura, que creo notar, es de roble. Pero volviendo al concepto ya escrito sobre lo desconocido, mi oscuridad, es lo que hace a tu luz, tu mundo sin conocer, es aquel que yo conozco, y viceversa, creeme, sé que no se está tan bien ni allá, ni acá, pero en algún lado de la franja hay que estar, lamentablemente.
En aquel mundo poco usual para mi, suele hablarse de algo llamado "entes", y dicen que éstos forman parte de nuestra vida cotidiana, del día a día, de las futuras generaciones. Por mi parte, preferí siempre llamarlos "seres andantes", ya que no son ni muy macabros, ni muy bonachones, sin embargo hacen lo que hace a su nombre, andar. Pero yo me quedo en el molde, en el molde hecho de roble, porque ahí uno se asegura la vida, los pensamientos, lo que siente y desea o desearía hacer en algún momento de su vida. Entre tanta oscuridad, telas de color rojo, un sin fin de puntos y haz de luces, rodeándome, termino por reconocer,que allá nadie te perdona nada, que no existen las vueltas atrás, que los secretos son secretos mientras los estás relatando, pero que después de eso se transforman en el tópico de la cuadra, en el de tu día. Vuelvo a replantearme el por qué estoy donde estoy, pero no encuentro más razones, ni tampoco las necesito, porque adentro se está bien, se está como en casa. No molestes, no vuelvas, no quiero ser partícipe de tu abominable incandescencia.

16 sept 2014

Recuerdos que no son más que recuerdos.

Cuando me dijiste eso, realmente no lo podía creer. Me quedé mudo, suspiré, y presentí un deja vú. No era la primera vez que lo escuchaba, claro está, pero el problema no era ese, el problema era el emisor. Decidí dejar mi papel de receptor a un lado, y seguí haciendo mis cosas. Más tarde volviste sobre el mismo concepto de: "no te gusto yo, te gusta mi recuerdo", al cual hice oídos sordos, o mejor dicho, ojos ciegos, ya que la distancia no permitió que se nos de cara a cara.
Añoro el recuerdo porque mientras más pasa el tiempo, más cuesta recordarte. Tu tono de voz no se me olvida, como así tampoco aquella gloriosa noche en la que te vi bailar, en la que conocí ese otro perfil tuyo, que durante la presencia del sol, poco y nada se mostraba.
El recuerdo vale oro para mi, porque formó parte de mi deseo por acercarme y presentarme. Costó. Fui frío, lo sé. Mi forma de ser nunca te convenció, pero el recuerdo siempre era más fuerte en nosotros. Los consejos que queden para adultos, ¿no? "¿Y tú que coño sabes de mi vida?" me replicabas. ¿Enamorado? ¿Qué es eso? no, no, no, todo es un recuerdo, un recuerdo que no es un sueño, porque se salvó y tuvo la suerte de ser real, de estar vivo, y por lo tanto, presente. El enamoramiento es para gente antigua, esas cosas ya no se estilan, ¿no? al menos no van conmigo, no soy así, soy más de "vení, seamos amigos, y después veamos que pasa". Se podría decir que tengo mi propio estilo y elegancia, querida.
No importa que muchas veces no coincidamos con respecto a algunos puntos de vista, mi opinión es así, tan incómoda y poco seria como yo, por eso la considero de oro, porque es algo elaborado por mi, porque no me gusta opinar desde un lugar que no sé, y porque no corresponde. Pero cuando el alma se ahoga y pide ayuda al mejor estilo "Save Our Souls", no me queda otra más que ayudarte dándote la mejor perspectiva que se me ocurra en el momento, así soy yo, disculpame.
Hoy tengo la desgracia de no tenerte cerca, de tener mucha memoria, de conocerte más, y de acumular todo eso en algo que algunos literarios llaman "baúl de los recuerdos", pero que yo últimamente me atrevo a nombrar, "recuerdos que no son más que recuerdos."

25 may 2014

28 veces observado.

Dedicábamos cuatro horas a estudiar el juego de la observación. Me mirabas, te miraba. Me espiabas, te espiaba. Girabas la cabeza, te copiaba. Hablabas con el de al lado, y yo hacía lo mismo. Así durante 28 días, 28 mañanas, si se quiere. Siempre haciendo lo mismo y sin dedicar un minuto de nuestra vida a conocernos.
Llegó aquel día en el que mi ausencia te asustó, procuraste y juraste que no me haya pasado nada, que todo estuviera bien, viviste tus clases y aquel almuerzo sin mucho entusiasmo, estabas vacía, algo te hacía falta, eras nueva y preferías dejarlo todo en secreto debido a que la vergüenza, en aquel momento, podía más que cualquier otra cosa. A la mañana siguiente, como bien sabías que tocadas las 12:30 me iba corriendo al comedor de la institución, me frenaste como pocas veces habías hecho hasta el momento, preguntándome un tanto seria y con temor: "¿Qué te ha pasado que ayer has estado ausente?" Te respondí que estaba enfermo, más bien que aún lo seguía, me ofreciste ayuda, pero no la acepté, no la necesitaba, todo era más bonito e interesante, si mis sentimientos y los tuyos seguían jugando a las escondidas, como habían hecho hasta aquel momento.
Tu pregunta me hizo eco en los oídos el resto de esa jornada y gran parte de la semana, ya que sabía más que bien, que esa mañana había hecho un esfuerzo enorme por darle un poco de motivación a mi vida, y me presenté delante tuyo casi tan enfermo, como tu amor hacia mi persona, ya que poco y nada me importaba empeorar mi resfrío, todo se trataba de felicidad y esperanza, cuando te proyectabas delante de mis ojos, todo era rutinario, pero a pesar de eso, no sentía aburrimiento, sentía una alegría y tranquilidad pocas veces vivida, algo nuevo estaba naciendo en mi. Pero todo fue cuestión de tiempo, los 28 días pasaron, y con ellos se sumaron 28 recuerdos a mi bitácora imaginativa. Ignoraste con muchas tristeza mi discurso de despedida, te salvó la campana de la tarde, me buscaste, me encontraste, me abrazaste, me agarraste de la mano y me susurraste al oído: "¡Buen viaje! Te quiero mucho, payaso".
En ese momento una parte murió dentro de mi, la timidez se desvaneció, y con ella 28 días del invierno más frío y romántico jamás vivido.

28 mar 2014

Noches frías de Enero.

Pedí otra botella de cerveza porque la anterior había sido poco suficiente, y tenía envuelto en ella el sabor de un viejo recuerdo. Me quedé mirando hacia un punto fijo, desde un rincón de eso, que yo denominaba “La Caverna”, por su llamativa estructura. Todo el mundo daba un paso para aquí, todo el mundo daba un paso para allá, pero yo prefería observar y perderme en esa acción. Quería ser destacable desde mi lugar, pero se me hacía imposible por tanta vergüenza acumulada.
Si volvemos un poco hacia atrás, notarás que, a causa de no animarme a saludarte (por más que ya me conocías de algún “hola” emitido en clase), te pasé por al lado alrededor de cuatro veces: dos veces mirándote de perfil y las dos restantes de adelante y de atrás. Nada, ni una señal, ni registro de mi existencia como ser humano.
De repente, te veo bailando tu ritmo favorito con uno de mis amigos. Me concentro en lo que mis ojos presencian, una chica rubia llena de rizos, de camisa blanca, y sonrisa sincera, provocando que entre en un estado de shock y molestia extrema, a tal punto, que comienzo a bailar, para ver si eso genera algún cambio en tu persona.
Entendí que el baile no era lo mío, que la impresión tenía que pasar por otro lado, que ser uno mismo no bastaba porque eras muy exigente y muy demandante a la vez, haciendo que la desesperación me gane. A causa de tener una misión imposible sobre la espalda, la diversión se tornó mi nueva misión, pero claro, no te podía sacar los ojos de encima, y mucho menos, si sonreías como si no hubiese un mañana. Teniendo el objetivo, ya entre ceja y ceja, decido pedir mi primera cerveza de la noche, con la idea de enlazar un poco de mi alcohol en vos, pero finalmente me rechazas la invitación con una mirada tan fría y asquerosa, que termino diciéndome a mí mismo “deja de hacer el tonto, y empieza a hacer otra cosa”.
Con el primer embace terminado, ordeno a los gritos otro bien frío, y me coloco en una esquina de la jaula musical. En ese momento, el gusto de la bebida estuvo más amargo de lo normal, nada me venía bien, nada me hacía sentir mejor, todo era un Déjà vu, un viejo recuerdo, una noche de Enero tan fría, como tu reacción ante mi serenata pura y llena de amor.

9 feb 2014

¿El qué no arriesga no gana?

Nada más me bastó un millón y medio de tropezones, ochocientos "te lo dije" y trescientos sesenta y cinco "tenías razón" (uno por día, para ser más preciso). ¿Y? le contesto a cada uno de ellos. Me gusta ser cursi. Llevo con este blog prácticamente (y quiero creer) que dos años, o incluso más, y ya no me llama la atención que me digan "cursi". Si, soy tan cursi, que no digo las cosas de frente, por ende las escribo. Odio el titubeo, amo la escritura. Odio no poder mirarte a los ojos. Amo hacerte emocionar cada vez más con cada acento que trazo sobre el papel.
Y es que el "te amo" me quedaba muy grande para la poca experiencia vivida y compartida, pero el "te quiero" era el equivalente a nada. Y como soy un tipo complicado, el "te quiero mucho y te voy a extrañar" cabía mejor sobre el blanco y húmedo renglón de mi hoja.
Me gusta ser clásico y sencillo, dar vueltas y pensar bien la jugada. A vos, en cambio... te gusta lo directo, vas de frente, total acá no pasa nada, ¿no?. Por supuesto que no pasa nada... pero para mi si pasa, pasa que tengo ganas de verte, y  ahora me tengo que conformar con ver las palomas pasar sobre 25 de Mayo y el Obelisco. Tengo que respirar aires de mi tierra, y recordar olores y gustos exóticos y extranjeros. Tengo que recordar tu voz con mucho esfuerzo e imaginar tu sonrisa al decirte "Bless You!" al finalizar cada estornudo. Tengo que ahorrar (como dirían por allá...) un "Pastizal" para volverte a ver.
Voy a empezar desde ahora. Cada lagrima es un centavo. Cada "¿Te volveré a ver?" es un llanto de esperanza. Y cada latido de tu corazón, el "si" que me hace falta para llegar a vos.
Los "te extraño" ya me quedan cortos. Seré directo, ¿Volverás a mi algún día?

5 ene 2014

El café se va a enfriar...

Generalmente decís que me querés, que soy una inspiración, que revoluciono tu cabeza y que soy digno de tu amor. Te echas para atrás cuando digo "no", y me ponés cara de pura amargura cuando digo "no sé". Me reprochas tantas cancelaciones y promesas por cumplir, pero tenés que entender que no soy fácil, que el amor tampoco lo es, y que a veces dos almas por mucho que deseen caer una profunda ilusión, no son dignas de conocerse. No soy yo, no son mis escritos, no es el café que está frío de tanto esperar, es tu esencia lo que hace que todo suene y parezca "especial", cuando tímidamente, y otras tantas veces con un tono serio me decís: "¿Cuándo nos vemos, Juan? Y es ahí, cuando no sé que decir... cuando... por dentro digo si, pero por fuera digo no, y entre una duda constante formamos ese "no sé" que logra sacarte de tus casillas siempre, sin ninguna excepción.
No estoy acá para decirte lo mucho que te quiero, que sos mi mano derecha, o simplemente una gran persona. Estoy acá... bueno.... para decirte gracias y perdón, sin lágrimas y sin vergüenza, como los grandes hombres, aunque esa última palabra algunas veces me quede un tanto grande, y otras me quede perfecta. Soy esto que ves, el chico del "no sé", el del titubeo constante, el que adora hacer flamear su jopo y regalarte una sonrisa hasta con la cosa más adyacente. Soy esto que ves, una persona simple, con un corazón destrozado y reparado más veces que los dedos de mi mano. Soy esto que ves, alguien que duda en el amor, alguien con defectos, como él, o como vos. Soy esto que ves, esto que vive y ama a su manera, como le parece mejor, como le simpatiza más.
Dicen que nunca es tarde, ni siquiera para la sinceridad, pero... parece que si fue tarde para nuestro pequeño café que ya se acaba de enfriar y que nos invita a retirarnos, al menos de nuestra imaginación.
Me han enseñado que nunca hay que perder las esperanzas, y que el que perdura, prospera, o por lo menos consigue lo que busca. ¿Yo soy a quién buscas? El tiempo te dará la respuesta...