4 ago. 2017

Y que hipocresía hay en la ciudad, amor...

   Eso es lo que me sale decir y pensar desde hace aproximadamente tres semanas. He tenido la palabra "hipócrita" en modo "loop" durante todo este tiempo, por lo que ya estoy bastante cansado. Y tengo más que en claro que vos sos consciente de lo que sos, como así también de aquello que pienso no solo de vos, sino de la decisión que recientemente tomaste. Ojo, no te equivoques, que esto no es odio, es bronca acumulada, son palabras y cosas que de alguna u otra forma siento que tengo que vomitar. Siendo totalmente honesto con vos, me hubiese encantado gritártelas en la cara, pero no tengo ganas de quedar como un loco o de ser recordado como tal. No me lo merezco.
   Recién, al revisar las últimas estadísticas de mi blog, me encontré con que varias personas habían leído mi última entrada, la cual titulé "Mi Amor" y que tengo que reconocer que es de mis favoritas, incluso aunque ahora esté redactando algo que tiene un tinte totalmente opuesto. ¿Qué loco no? Creo que no fui el único que pensó que la alegría duraría cuatro veces más de lo que duró en realidad.
   En estos últimos días fue que intenté hacer el ejercicio de encontrarte defectos, cosa que ya había intentado en otras ocasiones, solo que sin éxito alguno. En aquel entonces, veía todo con otros ojos y por mucho que lo intentara, simplemente no podía lograrlo. Como decía, me recosté sobre mi cama, cerré los ojos e intenté encontrarte algún defecto. Después de algunos minutos, dos palabras vinieron a mi cabeza: Hipócrita y Cagón. Al principio me sentí un poco mal por pensar en ambas palabras, no porque la cuestión sea grave, sino que me parecía que quizas no estaba siendo justo con vos (de hecho, a veces sigo pensando que no lo estoy siendo y me retracto) Pero lo cierto es que piense lo que piense, eso es lo primero que viene a mi mente (al menos en cuanto a algo negativo, ya que si hablamos de cosas buenas y positivas, tengo muchas flores para tirarte, quizás más de las que te mereces e incluso quizás más que las que te han regalado en el anonimato)
Como ya te expliqué, durante estos días estoy pasando por un proceso en el cual a veces te tengo mucha bronca, otras le tengo bronca a la situación, otras soy mas comprensible y otras intento pensar que simplemente merezco algo mejor y que esto es lo mejor que me pudo pasar (por más que muy en el fondo sepa que no hay nada positivo que pueda rescatar de tu decisión).
Y quiero que entiendas que mi posición es la que es debido a los pasos que di, debido al desgaste físico que esto me produjo, como así también mental. Y aún siendo consciente de todo ese desgaste, no me arrepiento de haberme arriesgado, siempre tuve la seguridad de que valía la pena, incluso hoy.    A mis sentimientos y a mi nos cuesta mucho entender como fuiste capaz de tirar nueves meses a la basura. Poné la excusa que quieras, llora lo que quieras, decí que no te entiendo e incluso que soy egoísta, pero es que es así... INJUSTO. Sé que parezco un chico de cinco años, que patalea porque no tiene lo que quiere, lo sé muy bien. Pero es que... ¿hermano, no te sirvió de nada el esfuerzo que yo hice? ¿No te sirvió siquiera de ejemplo? ¿Nadie de tu entorno te dijo: "Che, pensá dos minutos lo que vas a hacer porque estás dejando que el miedo y la inseguridad se lleven algo que ahora mismo está en su mejor momento."? ¿Nadie te hizo recapacitar antes? Entiendo que no quieras ocultarme en tu álbum de Instagram, que quieras mostrarme al mundo y esas cosas. Yo también quiero. Yo también quiero que no tengas que vivir ocultando ciertas cosas, yo también quiero que puedas vivir en paz y sin paranoia. Alguna vez estuve en tu lugar y le rompí el corazón a más de una persona, con la única diferencia que yo no me puse en pareja con nadie, ni creí que me llevaba el mundo por delante antes de tiempo. Cuando me subí a este barco con vos supe que tarde o temprano iba a tener que enfrentar a ciertas personas, pero que la seguridad de haberte dicho "Si" a algo tan lindo como es estar en pareja, no tenía vuelta atrás. No puedo culparte por estar viviendo lo que un joven en sus veintes tiene que vivir, cuando vos ya estás más cerca de los treinta que de la segunda década de vida. Da bronca porque a veces me pregunto ¿por qué tengo que ser yo quien tiene que esperar todo este tiempo? ¿por qué? ¿por qué no le tocó a otro? Lo peor es que puede que en un futuro haya otro y ese otro no tenga que esperar ni sufrir lo que estoy viviendo ahora. No creo que alguien que empezó siendo un cagón y poco a poco fue tomando coraje merezca esto.
   Amén de querer vomitarte muchas cosas a la cara, también quisiera abrazarte y acompañarte desde mi lugar. Sé que esto te lo he dicho millones de veces, pero nunca está demás repetirlo. Y, como siempre, te entrará por un oído y te saldrá por el otro. Vas a enfrentar todo solo y no vas a tomar un solo consejo que te de la gente. Ahí encontré otra cosa que me enferma de vos.
   Me encuentro en una esquina de Buenos Aires muy cercana al Abasto. Me acerco a un restaurante de comida brasileña y pido lo primero que se me viene a la mente. Mientras espero a que un milagro ocurra, veo el cielo despejado de un viernes al mediodía y le susurro al aire: "qué hipocresía hay en la ciudad, amor..."